Carmen Rosa Hernández Rodríguez, médica de familia con una amplia trayectoria en urgencias hospitalarias y actualmente vinculada al ámbito de la humanización y la cronicidad, aporta una visión comprometida y cercana sobre los retos de la medicina de familia.
¿Qué representa el lema del congreso, “La fuerza de los alisios”, para la atención primaria?
La fuerza de los alisios es ese impulso que nos mueve. Es lo que nos hace ser proactivos, lo que nos empuja a detenernos un momento, a reflexionar, a coger aire y a seguir avanzando. En atención primaria necesitamos precisamente eso: esa energía constante para adaptarnos y seguir acompañando a nuestros pacientes.
¿Por qué recomendaría a otros profesionales asistir al congreso en Las Palmas de Gran Canaria?
Les diría que vengan porque vamos a combinar aprendizaje y disfrute. El entorno, el clima, el sol… todo acompaña. Pero además habrá talleres muy vinculados a la idiosincrasia canaria y un encuentro entre distintos grupos de trabajo que permitirá compartir conocimientos de una forma muy cercana. Va a ser un congreso para aprender disfrutando.
En el programa aparece el concepto de “tagoror”. ¿Cómo se puede trasladar a la medicina de familia?
El tagoror era un lugar de encuentro tradicional, un espacio donde se compartía la sabiduría. Y eso es lo que queremos trasladar al congreso: generar un espacio de encuentro donde compartir el conocimiento de la medicina de familia. Un lugar donde profesionales y pacientes estén en el centro, donde podamos intercambiar experiencias y aprender conjuntamente.
Desde su experiencia en el ámbito de la cronicidad, ¿cuáles son los principales retos de la medicina de familia?
Son muchos. El paciente crónico es el gran reto del sistema sanitario y de la atención primaria. Son personas con múltiples patologías que necesitan sentirse acompañadas, sostenidas, con una atención continuada y bien coordinada entre niveles asistenciales. Ahí tenemos un papel fundamental tanto los profesionales como la administración: garantizar esa continuidad y ese acompañamiento de calidad.
¿Qué significa para usted formar parte del comité organizador y científico del congreso?
Para mí está siendo una experiencia muy ilusionante. Formamos un equipo muy diverso, con profesionales de distintos ámbitos, centros de salud e islas. Tenemos muchas ganas de aportar, de compartir nuestra experiencia y, sobre todo, de ilusionar a las nuevas generaciones de médicos y médicas. La medicina de familia tiene un enorme potencial, mucha autonomía y un papel clave en el sistema, y ese es el camino que queremos seguir impulsando.
