Presentación de la mesa y memoria del PAPPS

Francisco Camarelles Guillem. Presidente del Organismo de Coordinación del PAPPS

Actualización. ¿Es sana esa «copita de vino» diaria?

Julio Basulto Marset

Dietista-Nutricionista. Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Facultad de Ciencias de la Salud y el Bienestar de la Universitat de Vic. Miembro del grupo de educación sanitaria del PAPPS.

 

 

Resumen

Centenares de investigaciones científicas parecen dar credibilidad al dogma «Una copita de vino es beneficiosa para la salud». Una búsqueda rápida y no exhaustiva en PubMed (estrategia de búsqueda: wine[Title] AND health[Title]) puede hacernos creer que el consumo «moderado» de vino (entre comillas, porque deberíamos denominarlo «de bajo riesgo», que no es sinónimo de «de nulo riesgo») ejerce numerosos beneficios. De entre los más citados podemos enumerar la protección frente a: la enfermedad cardiovascular, la aterosclerosis, la hipertensión, ciertos tipos de cáncer, la diabetes tipo 2, algunas enfermedades neurológicas, la osteoporosis o el síndrome metabólico. Sin embargo, los consejos de salud no deben emitirse en función del número de investigaciones, sino según la calidad de estas y siempre basándonos en el principio de precaución. En la conferencia se expondrá un análisis crítico de los estudios científicos que han relacionado el vino con la salud, dado que los supuestos beneficios del consumo de vino que observan muchas investigaciones se hallan expuestos a importantes factores de confusión que impiden inferir relaciones de causalidad. También se enumerarán, en la conferencia, los riesgos de aconsejar a la población que beba vino, o cualquier bebida alcohólica, con el supuesto objetivo de mejorar su salud. Uno bien conocido es el riesgo de desarrollar una adicción. Y otro, no menos relevante, es el de desarrollar un cáncer. Según recientes evaluaciones del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (Organización Mundial de la Salud, OMS) y del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, en sus siglas en inglés), el alcohol muestra una relación dosis-dependiente con diversos tipos de cáncer, sea cual sea el tipo de bebida consumida (vinos, cervezas, licores, etc.). Por ello, sigue teniendo plena vigencia el consejo que emitió en 1996 la OMS: «Cuanto menos alcohol, mejor». Aunque hoy podríamos añadir: «Y cuanto más, peor».

 

 

Actualización. Vitamina D, ni tanto ni tan calvo

M.ª José Iglesias Piñeiro

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. CS Vicente Soldevilla. Madrid. Miembro del Grupo de prevención en la mujer del PAPPS

 

 

Resumen

La vitamina D está en auge. Su número de peticiones y tratamientos se ha disparado en los últimos años, así como las publicaciones, pasando de 855 en 1988 a 4174 en 2018, en PubMed.

Los estudios parecen indicar una deficiencia de niveles en la población española, más marcada en mayores de 65 años. Estudios descriptivos la han implicado no solo en la patogénesis de enfermedades óseas, sino que también la han relacionado con cáncer, asma, diabetes, dislipemias, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, infecciones y mortalidad. Gran parte de la sociedad médica y de la población aceptan la asociación entre déficit en la dieta, poca exposición solar, niveles bajos en sangre, repercusión en patología esquelética y extraesquelética y, consecuentemente, necesidad de tomar suplementos. No se puede obviar que la vitamina D en altas dosis es tóxica.

Realmente esto es así o tal vez deberíamos plantearnos: ¿qué niveles de vitamina D son patológicos?, ¿se relacionan los niveles de vitamina D en sangre con las patologías que se cree que producen?, ¿es necesario su cribado en población general?, ¿qué nos aconsejan las principales agencias de evaluación?, ¿cuáles son las recomendaciones en niños, embarazadas y ancianos?, ¿son eficaces los suplementos de vitamina D en la prevención de fracturas en población general?, ¿qué fármacos interactúan en su absorción y metabolismo?, ¿estamos ante otra enfermedad inventada, de sobretratamiento y sobrediagnóstico?, etc. Recientes publicaciones parecen esclarecer los puntos anteriores, estudios experimentales parecen refutar las teorías de los estudios descriptivos, sepamos qué nos dicen.